La tecnología educativa no nace con el uso
de la computadora en el aula. Una mirada nostálgica al uso del pizarrón y la
tiza nos permite reencontrar la trascendencia de la tarea docente y la
convicción de que no hay recurso, por eficiente que sea, que reemplace la
mirada, la voz y los sueños de los maestros.